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En la Provincia de Elías Piña al centro occidente de la República Dominicana, dentro de la zona montañosa de la Cordillera Central y colindante con la República de Haití, los Hermanos de las Escuelas Cristianas colaboramos con el Señor Obispo de San Juan de la Maguana, José Dolores Grullón Estrella, en la animación académica y de vida comunitaria del Centro Educativo Vocacional (Agropecuario) San José-Joca La Salle.

Tal Centro, situado a uno minutos del río Joca, tiene como finalidad principal ofrecer sus servicios (Formación integral, hospedaje y alimentación) a los jóvenes y adolescentes campesinos, prácticamente todos en sobre edad, que han carecido de la oportunidad de escuela en absoluto o de escuela seria y responsable.

El Centro San José-Joca es una primaria agropecuaria, a la que asisten y en la que viven de lunes a viernes niños –pocos-, adolescentes y jóvenes –algunos hasta de 18 o 19 años- de ambos sexos, procedentes de unas 15 comunidades pequeñas situadas entre una a seis horas de camino a pie.
Este Centro Educativo, como otro similar, Centro Educativo Aventura –pionero en este tipo de servicio- es una respuesta a las preocupaciones de los señores curas y de Mons. Grullón, especialmente, a las múltiples carencias de los campesinos de la sierra, sobre todo a las pobrezas educacionales.

Abrió sus locales –las puertas son casi simbólicas- como una experiencia de nivelación académica y valoral el 24 de abril de 2017.

San José-Joca La Salle es sostenido principalmente por FUNDASEP (una Fundación del Obispado de San Juan de la Maguana) y del Ministerio de Educación (pago de los cinco docentes). La Comunidad del Colegio Dominicano De La Salle ve por la vida del Hermano y el Voluntario que colaboran con la animación académica, de vida comunitaria y de formación en los valores. Un puñado de exalumnos de la Escuela Juan XXIII de Higüey han apoyado también generosamente en proyectos puntuales de mejora de mobiliario y otros insumos.

El estilo lasallista de educación se hace presente en la oración (de la mañana, la noche y las comidas), el “acordémonos”, la reflexión matutina, el “Viva Jesús en nuestros corazones”, la Catequesis –una veintena de alumnos en diciembre y enero recibieron el Bautismo y la Confirmación- y, muy especialmente en la comunidad con los Maestros –desde las comidas, el descanso nocturno y, sobre todo, los momentos de reunión y de formación continua mensual-.

La Obra hasta el momento es pequeña, mas con grandes esperanzas de crecimiento; Obra que es parte importante de una evangelización con la Palabra y con la Vida (acueductos, caminos, puentes, casas habitación, capillas, operativos médicos, mejoras agrícolas y pecuarias, aulas, cooperativas…)

Hno. Gustavo Felipe Ibarrarán Aranda

 

 

 

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